Quizás para los más jóvenes, este partido ante Nacional de Uruguay por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2020 solo sea un simple enfrentamiento más. Tiene los condimentos de significar el regreso de Racing a la actividad profesional, pasada (¿pasada?) la pandemia por el COVID-19 que azotó (y aún azota) al mundo. Pero ese no será el foco de este texto. Para los hinchas mas grandes, personalmente para mi viejo, mis tíos y estoy seguro de que también para mi abuelo, que en paz descanse, este match recuerde la primera proeza internacional del denominado Equipo de José.  Es por eso que les propongo, queridos lectores, un viaje en el tiempo hasta agosto de 1967.

Los días 15 y 25 del octavo mes de 1967 se jugaron los partidos de ida y vuelta por la Final de la Copa Libertadores. El primero en Avellaneda. La otra mitad de la ciudad ya la había festejado, por duplicado. Esta vez tenía que ser nuestra. Para alcanzar la definición ante el equipo uruguayo, Racing pasó primero en su grupo, compartido con River, Independiente de Santa Fe (Colombia), Bolivar (Bolivia), Deportivo Independiente de Medellín (Colombia) y 31 de Octubre (Bolivia), con 17 puntos. En semifinales, luego de igualar en el primer lugar con Universitario, el equipo de José derrotó 2-1 al conjunto peruano en un partido desempate. Llega el día. Según aquellos que estuvieron presentes en el Estadio Presidente Perón, como Pascual Lococo (@lito_lococo en Twitter), Nacional no paró de pegar. Ubiña, defensor uruguayo, lo volvía loco a Raffo. Partido friccionado, tenso. Lo que no se negocia es la actitud: los 11 de Racing van al frente en cada tumulto. Nadie consigue romper el 0, que se hace definitivo.

Con el empate en 0 como local, la gente comenzó a darlo a Racing por perdido. En esas épocas, a los equipos argentinos se les hacía difícil ganar en Uruguay, por lo que Nacional llegaba más fuerte a la revancha. Pero la actitud no se negocia.

Según Juan Carlos Rulli, tal y como contó en un especial que armó Fox Sports, el encuentro en el estadio de Nacional fue cualquier cosa menos un partido de fútbol, fue más parecido a una lucha, pero no se perdió. Pero un detalle que me marcó Pascual me llamó la atención: Peñarol apoyaba a Racing. La gente apoyaba a Racing. Quizás eso hizo que el equipo meta y luche con ese plus necesario en las finales. Lo cierto es que Racing y Nacional debían jugar un tercer partido en Santiago de Chile.

El día 29 de agosto de 1967, Racing escribió una página dorada en la historia del fútbol argentino. Venció 2-1 a Nacional en Chile y se alzó con la 7° edición de la Copa Libertadores, la más larga de todas: Racing jugó 20 partidos, de los cuales ganó 14, empató 4 y perdió sólo 2. El trámite del partido es lo de menos. Lo que importa es que José, Tito para todos nosotros, nos regaló un equipo glorioso, que coronó con la Copa Intercontinental unos meses después.

Racing (2): Agustín Cejas; Roberto Perfumo, Rubén Díaz; Óscar Martín, Miguel Ángel Mori, Alfio Basile; João Cardozo (Fernando Parenti), Juan Carlos Rulli; Juan Carlos Cárdenas, Norberto Raffo y Humberto Maschio. Director técnico: Juan José Pizzuti.

Nacional (1): Rogelio Domínguez, Jorge Manicera, Emilio Álvarez, Luis Ubiña, Julio Montero Castillo, Juan Martín Mugica, José Urruzmendi, Milton Viera, Célio, Víctor Espárrago, Julio César Morales (Jorge Oyarbide). Director técnico: Washington Etchemandi.

 Goles: 14’ PT João Cardozo (Racing), 43’ PT Norberto Raffo (Racing) y 34’ ST Víctor Espárrago (Nacional).

Estadio: Nacional de Santiago de Chile.

Por Mati Gagliardi.