Dicen que el fútbol no siempre es justo. Lo de ayer visto en San Juan puede ser una demostración de que esa afirmación es inválida, que siempre gana el que hace más. Aunque no deja de ser injusto para los hinchas de Racing, que por el valor de la instancia se ilusionaron con un nuevo campeonato por llegar a una nueva final y que el equipo no tenga la más mínima intención de ganar el partido. Fue justo desde lo futbolístico, porque Colón mereció ganar los 90 minutos, y fue injusto para todos esos hinchas; que vieron a su equipo arrastrarse en los cuartos de final de la Libertadores 2020, que vieron como River los humillaba en una final, que desde 28/2/2020 no puede ir a la cancha, que hace ya más de un año no encuentra una respuesta seria. La única verdad es la realidad: Colón venció a Racing por 3 a 0 en la final de la Copa de la Liga Profesional.

En el futbol podés ganar, empatar o perder, pero jamás perder de la manera que se perdió ayer. Racing volvió a la apatía mostrada en la Final contra River en Santiago del Estero, a la nada de idea contra Central Córdoba, al desgano del empate contra Rentistas, a todos esos partidos olvidables pero que coincidían en una cosa: la falta de actitud. Racing llegó a una final jugando bien solo un puñado de partidos, casualmente los que eran claves cuando la continuidad del técnico temblaba. Desde este lugar siempre se destacó cuando las cosas se hicieron bien, y se marcó cuando las cosas se hacían mal… En momentos se mejoró, en otros parecía que volvíamos al inicio, hasta que en un punto entramos en un veranito que podía coronar con broche de oro una temporada espantosa desde lo futbolístico, o podía tirar por la borda en muy poco tiempo lo hecho, que era poco, pero justo y necesario para ilusionar a todo el pueblo racinguista.

Racing salió a la cancha con el mismo 11 qué contra Boca, con la única modificación en el mediocampo de Martínez por Moreno. La idea propuesta por Pizzi es hasta ahora desconocida, aunque por algunas premisas, y el antecedente del partido con Boca, parecía que Racing intentaría congestionar el traslado de Colón por los costados utilizando a los extremos como marcadores retrasados. Esto no dio ningún tipo de resultado, ya que el Sabalero se encontró con una defensa de Racing por demás desordenada y desorientada a la hora de relevar posiciones y adelantar líneas. Algo muy aprovechado por el equipo de Eduardo Domínguez ya que un pase filtrado por el medio de la defensa académica dejaba a un rojinegro mano a mano con el arquero.

Lo mayormente visto en ataque por parte de Racing eran los centros frontales a Copetti. Algo característico en los primeros partidos del ciclo, como única idea prominente. En el primer tiempo podríamos destacar la intención de juego de Chancalay y Piatti, el primero bastante individualista y el segundo, jugando a algo que sus compañeros no entendían. Racing llegó a tener en un momento a dos jugadores propios peleándose por la posesión de la pelota, con posiciones superpuestas y un desorden en toda la cancha. Esto fue por demás aprovechado por Colón, más que nada en el segundo tiempo.

Ya desde el primer momento el Sabalero salió a comerse el partido, los primeros 15 minutos no se sabía quien terminaría tomando las riendas del encuentro, pero se notaba que los de Santa Fe estaban al menos una marcha más arriba que Racing, que se mostró muy paciente hasta el parcial 2 a 0 (ya habían pasado 70 minutos de partido a esa altura). A priori parecía que terminarían desgastados y que el aguantar a Racing le serviría para tratar de dar el golpe con los rivales cansados, pero esto nunca pasó… Colón mantuvo la intensidad y Racing siempre se mostró esperando, aún con el resultado en contra.

Toda la zaga del equipo de Pizzi fue un desastre ayer. Nery Domínguez y Sigali ofrecieron garantías posicionales todo el tiempo, y Orbán perdió cada uno de los duelos que le tocó. En ese sector atacaban Alexis Castro, Bernardi y Ferreira y fue de lo más aprovechado por el Sabalero. Piatti no ayudó con la marca en ese sector y Martínez se vio sobrepasado por el medio poblado del rival.

El sector derecho también sufrió, en este caso Miranda fue el que peor la pasó en todo sentido, en ataque no gravitó nunca y en defensa lo superaron en cada momento. Pillud se cerraba mucho hacia al medio, buscando la marca del Pulga Rodríguez, cuando se encontraba solo en la jugada, lo que garantizaba a Aliendro lastimar por ese lado.

Poco más se puede decir, no hay tanto para analizar de un equipo que no pateó al arco en todo el partido. Apático totalmente Racing, la idea si es que estuvo, no funcionó. Nunca los jugadores afrontaron el duelo como una final y se perdió merecidamente.