Racing perdió por 5-4 frente a Godoy Cruz en los penales tras empatar 3-3 en los noventa minutos y quedó eliminado de la Copa Argentina.

La imagen que dejó el equipo ayer en la cancha fue el fiel reflejo de la actualidad del club. Sin rumbo, desorientado, con pocas respuestas y con goles que llegaron a partir de situaciones particulares y nunca planeadas.

Las sensaciones inmediatas que quedan es que el retroceso deportivo e institucional ha sido de una magnitud inimaginable durante el último año. El 2021, sobre todo, estuvo comandado por el manual de la improvisación y todo eso tuvo sus consecuencias. Desde la llegada de Capria para ocupar un rol que nunca quedó claro, hasta la decisión de incorporar a Pizzi como director técnico. Un entrenador con ideas opuestas a las de Beccacece que nunca pudo transmitirle nada a los hinchas ni al plantel.

Sumado a esto, la decisión de mantener a Úbeda en el cargo hasta diciembre es la gota que hace rebalsar el vaso. El presidente de la institución declaró públicamente que el Sifón llegó a “dar una mano”. ¿Eso es lo que necesita el club? ¿Alguien que de una mano para zafar? No, Racing es un equipo grande, que se acostumbró en el último tiempo a ser protagonista de la Libertadores y a pelear el torneo hasta la última fecha. Las exigencias deben ser mucho más que tan solo una ayuda.

Más aún cuando todos los objetivos por cumplir estaban por cuestiones de calendario en este periodo de tiempo. ¿Vale la pena sacrificar la clasificación a las copas y la obtención de títulos por esperar a un entrenador? ¿A qué director técnico le parecería seductor llegar a un club fuera de la pelea de todo y con un ambiente de catástrofe permanente? Las preguntas que surgen son muchas, pero las respuestas que recibe el hincha siempre son esquivas y parecen alejadas de la realidad.

Hay que tomar decisiones urgentemente. La agonía no puede continuar hasta las próximas elecciones, porque eso sería perder un tiempo enorme que se podría utilizar para seguir creciendo. Y en este contexto, en el que todo se hace muy difícil para la mayoría en el fútbol argentino, Racing sólo necesita de la voluntad de algunos para dejar sus egos de lado y pensar en el bienestar general por sobre sus intereses.

Este año perdido no puede ser la regla de aquí en adelante. Tiene que ser la excepción, aunque si para algo sirvió es para que los dirigentes se den cuenta de que este no es el camino. Si cambian es un bien para Racing, y si no lo hacen quedarán cada vez más expuestos.

Nota por Bautista Cabral