Con una mano inesperada del clásico rival y un penal a favor sobre la hora; Racing tuvo el campeonato servido en bandeja, pero nuevamente este plantel le esquivó al éxito.

El panorama era inmejorable, Independiente acababa de empatar su partido en la Bombonera y Racing contaba con un penal a favor para ganarle a River y arrebatarle el título a Boca. La responsabilidad de ejecutar el penal recayó en los pies de Jonathan Galván; un defensor suplente con menos de 10 partidos jugados en la institución y que sólo había pateado 2 penales en toda su carrera. Que aquel jugador desconocido para la mayoría de los futboleros, sea el héroe en un momento tan épico hubiese sido algo tan insólito que era imposible que ocurriera y no ocurrió.

La pregunta que se hacen todos los hinchas de Racing es: ¿Por qué no pateó alguien más? ¿Por qué no pateó Copetti? Es lógico suponer que el goleador del equipo sea el encargado de asumir una responsabilidad tan grande. El 9 de la Academia había declarado anteriormente que “Racing iba a ser campeón”, ese era el momento indicado para darle valor a sus palabras y no quedar como un bocón, pero le temblaron las piernas y ni siquiera amagó con querer hacerse cargo.

Hauche, Sigali, Mena, Piovi, Aníbal Moreno o cualquier otro podría haber pateado y errado que nadie le iba a decir nada; pero el único que tuvo el coraje necesario para hacerlo fue Galván, quizá creyéndose más de lo que realmente es. Si hay que explicar hoy el porqué Racing no salió campeón la respuesta es simple. Porque ninguno de sus referentes se animó a patear un penal.

Se suponían muchas cosas en la previa de la definición, pero al final el único en ir para atrás fue Racing.

Nota por Facundo Galván