Racing quedó eliminado de la Copa Argentina luego de caer por 5-4 en los penales ante Godoy Cruz. En los 90 minutos, La Academia empató 3-3 gracias a los goles de Lisandro López, Copetti y Correa. Ahora solo queda buscar la clasificación a copas internacional en un torneo local que ya de por si se perdieron varias chances.

Si tuviéramos que resumir todo lo ocurrido en una simple frase podríamos decir: “más de lo mismo”. Lamentablemente, el hincha académico se ha acostumbrado, en el último tiempo, a equipos, planteles y técnicos cada vez más limitados en juego y resultados. Por supuesto, todo esto parte de una cúpula dirigencial que lejos de reconocer los problemas que acechan al club prefiere evadirlos. Pero, antes de centrarnos en el génesis del desconcierto que vive Racing actualmente hablemos de este último partido.

En lo que respecta a lo táctico, el equipo de Úbeda mantuvo el mismo 11 que ante Talleres y al igual que en aquel cotejo todo comenzó de manera caótica. A La Academia le costó muchísimo recuperar la pelota en los primeros 10 minutos y sus errores no forzados no hicieron más que facilitarle la tarea al rival. Así, en tan solo 16 minutos el conjunto de Avellaneda caía por 2-0 y todo parecía empeorar. Además se tuvo que gastar un cambio ya a los 5′ debido a la lesión de Matías Rojas.

Lisandro López, el único faro de esperanza que tiene Racing

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Una vez más, el mediocampo mostró ser claramente endeble y sumado a eso en el tándem derecho se observaban serias desatenciones a la hora de marcar. Indudablemente, todo estaba dado para ser una tarde sumamente desastrosa. Sin embargo, se hizo lo poco que queda de pertenencia y liderazgo en el club que se llama Lisandro López. El capitán no solo envalentonó a sus compañeros con gritos incesantes sino que lo plasmó en el resultado con un buen cabezazo tras un centro de Eugenio Mena.

Para el final del primer tiempo, nadie tenía mucha esperanza de que haya una mejoría en el complemento. Pero, la hubo y de hecho llegó el empate de la mano de Copetti. Si bien se seguían sufriendo ciertos contrataques del Tomba, los dirigidos por Úbeda jugaban con más entusiasmo y de a ratos parecía suplir sus grandes falencias.

A los 70 minutos se dio la salida del capitán y esto claramente incidió en la perfomance y ánimo del equipo. Apenas un rato después, el conjunto mendocino volvió a ponerse en ventaja con un golazo de Ramírez. Luego del 3-2, La Academia no parecía reaccionar. Pero, a los 90 redondos la pelota le cayó del cielo a Correa y con un cabezazo de espaldas concretó el 3-3.

El resto de la historia ya la conocemos. Arias no pudo ser el salvador habitual y Copetti erró su penal. De esta manera, Racing incumplió otro objetivo más del semestre. Lo único que resta es apuntar a puestos de copa que en realidad hace no mucho tiempo era una obligación.

A ciencia cierta, poco se puede decir de lo que ocurrirá en el futuro. Principalmente, teniendo en cuenta que en el club se ha optado por la “metodología” de la improvisación, también conocido como el “vamos viendo”. La realidad es que, como decíamos al principio, todos estos problemas tienen raíz en la mentalidad contradictoria impuesta desde arriba. Se habla mucho de la competitividad, pero lo único que se ha hecho en los últimos años es desarmar al plantel, incorporar gente incapaz y mantener lo que alguna vez dio resultado hasta que se desgaste.

Siendo honestos, es difícil pensar que esto se solucionará con una restructuración luego de diciembre. A fín de cuentas, la gente que decidirá esta renovación del equipo será la misma que terminó por destruir los cimientos del anterior. Por lo pronto, Racing se encuentra hundido en mediocridad al punto tal de que el incumplimiento de objetivos parece convertirse en costumbre y esto no es todo. Parece ser que no saben que de tanto tensar la cuerda se va a romper y cuando lo haga no sabremos que le deparará al club.