Racing encara una semana decisiva (otra vez) que lo enfrentará a un duro rival. ¿Será el momento del despegue u otra oportunidad perdida?

Año 1995, la gente estaba muy expectante por lo que iba a suceder por primera vez. Dos de los actores más renombrados de la historia, juntos en una misma película.

Las carreras de Al Pacino y Robert De Niro fueron siempre en paralelo, con el mismo auge. La película “Fuego contra Fuego” los ubicó juntos en la pantalla grande en un film de acción policial que atrapó a más de uno.

Por un lado, un detective, por el otro, un ladrón. Ambas fuerzas igual de brillantes pero en polos opuestos, como bien ejemplifica la gran escena en la cafetería, aquella que Tom Hiddleston catalogó como “el mejor juego de tenis del mundo” y razón no le falta.

Prod DB © Warner Bros / DR HEAT (HEAT) de Michael Mann 1995 USA avec Al Pacino et Robert De Niro face a face, restaurant, snack bar, discussion, ketchup heinz, tasse de cafe.

Si llegaste hasta acá te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto con Racing? Si bien la película de Michael Mann es sobre un policía y un delincuente, el fuerte es ver como dos energías iguales se enfrentan hasta que una quede derrotada y el equipo de Gago está en ese dilema.

Racing juega contra Racing, es su principal enemigo. Nadie puede negar que al plantel le faltan piezas claves en sectores urgentes, pero si miramos al costado, todos están en el mismo bote.

La semilla que implantó la falta de eficacia creció y se convirtió en inseguridad, en falta de confianza, en escaso convencimiento.

Racing tiene grandes armas para pelear el campeonato, pero no está convencido de poder lograrlo. Y así, fecha tras fecha, se desperdician oportunidades que sólo hacen crecer aún más esa incertidumbre.

Si hay que hacer un paralelo, el polo opuesto de Racing es su propia mentalidad. Lejos quedó en el tiempo aquella conferencia de Lisandro López post River en 2018 en la que exigía salir campeón. Igual de lejano que el rendimiento del primer semestre del año, que fue mermado por un Boca mezquino y dio el puntapié a dos eliminaciones más, producto más de la fragilidad mental.

Sólo uno puede prevalecer y las cartas ya están sobre la mesa. Un Racing convencido de lo que tiene y que tenga en mente que puede derrotar a cualquiera contra un equipo que duda de sí mismo y se achica hasta en los escenarios más accesibles.

Boca será, de nuevo, una gran medida. Sea como sea, la película ya empezó y sólo sabremos el final cuando termine el campeonato…