La goleada histórica que River le propinó a Racing puede estar llena de adjetivos negativos, pero lo que no debe perderse en el análisis es el resultado del trabajo psicológico de cada club.

¿En la previa era un partido perdible para Racing? Sí. ¿River es mejor equipo que La Academia? Quedó demostrado. ¿La diferencia entre ambos hoy es de cinco goles? Quizás no, pero sí significativa como para mostrar la supremacía millonaria. ¿El recorrido de los planteles, con CT incluidos, es el mismo? Claramente no. ¿La preparación mental es la misma? No.

En el alto rendimiento, el factor mental pesa muchísimo. Más si se piensa que “el fútbol son momentos”. El armado del partido por parte de Eduardo Coudet no hubiese sido el mismo si la historia reciente (Era Chacho y Era Gallardo) y el presente de cada equipo fuesen diferentes. Indudablemente los jugadores que llegan a Primera tienen condiciones, pero lo que diferencia a los mejores de la media es el factor mental. 

El River de Gallardo es un ejemplo atípico, de los que no abundan en el fútbol nacional. Racing no debe medirse de igual a igual ante un EQUIPO con todas las letras como este, pero sí debe compararse para saber dónde está posicionado. La Academia, pese a ser el campeón reinante, es un equipo en formación, mientras que los riverplatenses apenas precisaron de un solo refuerzo y están más y mejor consolidados.

A pesar de todo funcionamiento táctico, el plantel académico demostró ser muy débil mentalmente, una vez más. Desde el vamos, dos jugadores se lesionaron en la previa del duelo, el DT volvió a equivocarse en el planteo, al igual que sus dirigidos, quienes no supieron interpretar correctamente la idea. En frente, un equipo que sabe a qué juega, cómo, cuándo y dónde quiere. 

Más allá de los atributos futbolísticos, que lógicamente no hay que dejar de lado, River tiene una fortaleza mental descomunal. Esa fortaleza que lo lleva a ser el mejor equipo de América y contar con uno de los mejores entrenadores del Planeta Fútbol.

Cualquiera que hubiese visto el partido (en el estadio o a través de la TV), pudo darse cuenta de que el convencimiento de los morados era y fue distinto al de los albicelestes. Pillud tuvo la oportunidad de avanzar verticalmente con pelota controlada, meterse en el área rival, pero prefirió dar un pase a un compañero peor ubicado, perdió la pelota y generó una contra letal con gol incluido. Esto sucede porque el lateral se sabe limitado a la hora de atacar y eso, queridos lectores, es una muestra más de debilidad psicológica. Para colmo, desde la primera jugada River presionó, quitó y monopolizó la pelota. En definitiva, hizo cuanto quiso a su antojo.

La idea de esta nota queda bien reflejada en esos dos minutos catastróficos: los tres goles calcados que sufrió Racing, EN TRES JUGADAS CONSECUTIVAS -poco visto en el fútbol profesional-. ¿Existe alguna muestra más clara de debilidad psicológica que esa?

¿Acaso nadie se preguntó qué tiene este River de Marcelo Gallardo que gana un título -cualquiera sea- y continúa con ese hambre para seguir queriendo ganar más y más, no sólo desde las declaraciones? El club de Núñez cuenta con un gran profesional como Pablo Nigro, encargado de armar el área de psicología aplicada al deporte, que está compuesta por cuatro personas más. Además, Nigro trabaja con los equipos de fútbol de Primera y de Reserva, y también en los demás deportes federados del club, como básquet y handball. ¡Que lejos que estamos, Racing querido!

Evidentemente llegar al nivel del reciente rival no es fácil de lograr, pero los caminos están marcados y Racing le está errando. No puede ser (o tal vez sí) que este plantel toque fondo ante el mismo adversario para luego resurgir.Racing es un club grande, pero con un equipo chico desde lo mental. Eso deberá mejorar o sino cualquier intento por ganar la próxima Libertadores (el mayor objetivo de esta temporada y de la próxima) se verá truncado.