Racing cayó por 2-1 frente a Rosario Central en el debut de Fernando Gago como entrenador de la Academia.

Los nuevos ciclos siempre traen un cambio de aire; aunque a veces significan tan solo una muestra de carácter y confianza que se desvanece con el correr del tiempo. Sucedió con el estreno de Úbeda tras la salida de Juan Antonio Pizzi, pero fue nada más que eso, un efímero pasaje de renovación.

En este caso, con solamente dos entrenamientos en el hombro; el equipo de Gago mostró mejoras conceptuales en un primer tiempo que en líneas generales dejó buenas sensaciones. Se notó cuál era la idea y las intenciones con pelota, algo que hace casi un año no sucedía.

Hubo un gran trabajo en los 45 minutos iniciales, sobre todo en la fase de salida. Es sorprendente cómo de una semana a la otra, los intentos de progresión de Racing en ataque fueron más fluidos, con otra movilidad y una capacidad distinta de desmarque para ser opción. La pelota circuló con otra velocidad y las trampas que estableció el entrenador para atraer a los mediocampistas rivales con Mena y Cáceres partiendo bajos funcionaron a la perfección.

Además, el paraguayo Matías Rojas tuvo otra impronta en el campo de juego. Desde su rol de interno y con una tarea más específica que la que tenía cuando lo ponían de enganche, logró intervenciones interesantes que con algo más de trabajo pueden dar sus frutos. También fue clave la posición de Aníbal Moreno, con más libertad para interpretar las zonas donde recibir. Alternó entre sumarse al centro del mediocampo con Martinez, se desprendió para conseguir ventajas unos metros más arriba y tuvo una tarea imprescindible con los apoyos en salida para limpiar las jugadas.

Ahora bien, las falencias en los últimos metros fueron una tendencia del encuentro de Racing. A pesar de que tuvo aproximaciones peligrosas, se repitió bastante en centros y remates desde afuera que por momentos incomodaron al arquero rival; pero que con el correr de los minutos dejaron de sorprender.

Segundo tiempo

Ya en la segunda etapa, la actuación colectiva decayó exponencialmente. Quizá por un mal estado físico o entrenamientos que durante un año fueron improductivos, pero lo cierto es que bajó mucho la intensidad. Comenzó a perder los duelos individuales -algo que en el juego posicional que intenta imponer Gago es vital- y concedió espacios para que el rival crezca.

De todos modos, las impresión que queda tras el partido es positiva. Si en tan solo dos sesiones de trabajo el equipo se mostró distinto colectivamente en cuanto a lo conceptual, con más tiempo tal vez la imagen sea aún mejor. Lo cierto es que después de un largo tiempo de encuentros de Racing somnolientos que dejaban la idea de que el rumbo futbolístico estaba perdido, lo que queda después del debut de Gago es que el arquero de Rosario Central fue figura y que el partido no mereció de ningún modo terminar con este resultado.

Nota por Bautista Cabral