Se consagró en Racing en 1949, en 1950 y en 1951. Además, le convirtió tres tantos a Independiente en un clásico. Falleció el 19 de marzo de 2011 y todo el club lo recuerda con cariño en un nuevo aniversario de su partida.

Manuel Blanco aprendió desde joven a querer a Racing y sostuvo ese amor de pie hasta el último día de su vida. ¿La muestra más clara? Su familia decidió esparcir sus cenizas en el Cilindro. Tan pero tan de Racing era este delantero nacido el 25 de mayo de 1930 que festejó con el alma cada uno de los títulos que logró en el club de sus amores. Tan pero tan de Racing era este atacante que disputó 157 partidos con la camiseta académica que se quedó disfónico el 24 de septiembre en 1950 al convertirle tres goles a Independiente en un clásico inolvidable.

Blanco debutó en primera en 1948, siendo aún muy joven, pero siempre debió pelear el puesto con el fenomenal Rubén Bravo. Suplente durante el proceso que condujo Guillermo Stábile y que llevó al tricampeonato, se consolidó en la formación titular luego del retiro de Bravo y se mantuvo en el puesto hasta 1957. Contundente dentro del área, vital en la cotidianeidad del plantel, cuentan los que lo vieron jugar que era un especialista en anotar. “Amadeo me tenía miedo. Yo era muy amigo suyo pero lo tenía de punto y le conocía los defectos”, dijo alguna vez en referencia a Amadeo Carrizo, el gran arquero de River.

Partió de Racing hacia Independiente y, luego, continuó su carrera en Lanús, en América de Colombia, en Comunicaciones, en Excursionistas y en Lasalle de Venezuela. Su último encuentro con la casaca celeste y blanca fue el 11 de agosto de 1957 en una derrota por 3 a 2 ante Independiente. En total, marcó 57 conquistas, todas importantes para acumular alegrías para la historia de la institución.

El 19 de marzo de 2011, Blanco falleció a los 80 años. Su recuerdo, en un nuevo aniversario de su deceso, todavía permanece intacto.

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