Podemos destacar muchas cosas de Milito, pero una de las más importantes que tenemos que recordar es la mentalidad 0-0.

No importa si abriste el marcador, ni la gente que te ovaciona. No importa el abrazo de tus compañeros ni tu satisfacción como jugador. El 0-0 mantiene la ambición despierta y aplicarlo en instancias decisivas, duplica el hambre.

El Racing de Gago siguió esa línea ayer por la noche. Un estadio repleto de gente excitada, un equipo invicto que no levanta ni el talón del piso porque tiene un cuerpo técnico que no se lo permite. “Partido a partido” lo llama Fernando. Yo lo llamo profesionalismo.

Alcaraz no se conformó con su gol, fue a buscar otro. Copetti no se relajó por el penal, fue a buscar otro tanto distinto. Correa no entendió que íbamos ganando 4-0 y ya estábamos clasificados, para él un gol más era necesario.

Lo colectivo funciona gracias al equipo que logró ensamblar el DT, pero la potencia es cosa de cada jugador. De sus ganas de más, de no creer que hicieron suficiente, de buscar su 110%. Buscan aportar porque el proyecto de su entrenador los motiva y el aliento de la gente los deleita.

El paso a semifinales fue un partido más.
Seguimos 0-0.

Nota por Micaela Vitello