El 4 de marzo de 1999, el hincha de Racing despertó creyendo que todavía estaba viviendo una pesadilla. La mañana de ese día se pronunciaron las palabras más dolorosas en la historia de la institución: “Racing Club ha dejado de existir”.

El tribunal de apelaciones de La Plata había ordenado la liquidación inmediata de los bienes del club y designó a la síndico Liliana Ripoll para que decretara la quiebra. La vieja chiflada, como se la llama en la canción, fue la encargada de decir la histórica frase; “Ha dejado de existir Racing Club Asociación Civil. El club se clausura y va a dejar de jugar al fútbol”, apuñalando así el corazón de cada uno de los racinguistas. 

“Tribunales”, “juzgado”, “síndico”, “quiebra con continuidad”, eran un montón de tecnicismos que el hincha no estaba acostumbrado a escuchar. Había otros conceptos que si entendía la gente de Racing, el de “grandeza”, el de “campeones del mundo” y sobre todo el de “pasión”.  Esas serían las armas con que los fanáticos del club harían frente a cualquier documento, decreto o papelerío frío que un juez o quien sea escribiese en su despacho.

A Racing lo hace grande su gente

Los hinchas de Racing, inmediatamente después de las palabras de la síndico, se movilizaron y se autoconvocaron, se atrincheraron en las instalaciones del club para evitar que lo clausuren. “Ni yo ni nadie se va a mover de acá, si nosotros nos vamos y mañana encontramos la faja de clausura, ¿qué hacemos?”, esa era le explicación que daban quienes estaban allí presentes. Diego Milito y Carlos Arano, a quienes no les habían permitido ingresar al predio para entrenar, se sumaron a las manifestaciones. 

Esa misma noche el presidente Daniel Lalín salió a dar explicaciones y transmitir tranquilidad a los aficionados de Racing. Pero, antes de que pueda pronunciar alguna palabra; un redoblante lanzado por uno de los hinchas impactó en su cara provocándole una herida cortante en la nariz y dejándolo ensangrentado. Años más tarde, Lalín declaró que perdona a aquel hincha porque comprendía su sentimiento y que a cualquier persona que le digan que su club desaparecería saldría a romper todo.

Desde el 4 de marzo, la hinchada de Racing se declaró en estado de manifestación permanente. Unos en la sede de Avenida Mitre, otros marcharon en caravana a la puerta de la AFA, otros fueron al Obelisco y otros miles fueron a Plaza de Mayo a hablar con el presidente del país. Además se abrió una cuenta bancaria a nombre de Gustavo Costas y Fernando Quiroz, 2 emblemas de la institución; para recaudar fondos y ayudar a Racing a pagar su deuda.

Finalmente, el pueblo racinguista logró torcer el destino, el fallo de la cámara se revirtió, Ripoll se retractó y la Academia continuó jugando. De esta forma, se cumplió lo que había dicho un hincha el 7 de marzo, en un estadio Presidente Perón repleto de gente, aunque no se jugaba ningún partido: “A Racing no lo va a salvar Lalín, ni un dirigente, ni nadie, a Racing lo va a sacar adelante su gente”.

Nota por Facundo Galván